Goleada que entusiasma
En su primer encuentro oficial en la altura, tras completar los 21 días de aclimatación, el Ídolo del Astillero logró una contundente victoria que lo lleva al liderato.
Miles de hinchas llegaron al estadio para respaldar al Ídolo con sus cánticos y mostrando pancartas de aliento.
El Olímpico Atahualpa se convirtió en un coso taurino. El ‘ole, ole’ se escuchó con insistencia a cada pase que realizaban los jugadores de Barcelona. La fiesta amarilla se vivió por todo lo alto, porque los seguidores toreros mandaron en los graderíos y el equipo en la cancha. Barcelona goleó 3-0 a Universidad Católica, ayer en el cierre de la primera fecha del Torneo Nacional de Fútbol.
Era la prueba para medir la resistencia de los canarios en la altura. La pasaron.
Apoyados por cerca del 90 por ciento de los presentes, que pintaron de amarillo el escenario deportivo de la capital, los guayaquileños presentaron un juego práctico y agradable.
Geovanny Nazareno subía constantemente por izquierda, mientras que Luis Macías esperaba los pases largos para picar por derecha, formando una doble punta que causaba estragos en la zaga universitaria.
En una de las subidas de Nazareno llegó el primer gol del partido. El zurdo invadió por el callejón central, se apoyó en Samudio y penetró al área para con suave toque abrir el marcador a los 39 minutos.
Los quiteños no tuvieron oportunidad de reaccionar porque tres minutos después cayó la segunda. Vinicio Angulo, quien ingresó minutos antes en lugar del lesionado Luis Miguel Garcés, dominó un pase largo y con golpe de derecha venció a Mora.
En el segundo tiempo, el único sobresalto se dio a los 60 minutos, cuando el juez central, Samuel Haro, sancionó un penalti para Universidad Católica; pero Máximo Banguera le atajó el tiro a Luis Espínola.
Y para golpear más a los locales, el paraguayo Juan Samudio puso la tercera conquista.
A partir de ahí el “ole” se empezó a escuchar con fuerza. Los canarios desperdiciaron varias posibilidades para anotar la cuarta, lo que causó el enojo del técnico Juan Manuel Llop, quien quería más.
El argentino explicó luego que su reacción de enfado era porque buscaba la excelencia de su equipo, que al menos ayer demostró que la aclimatación dio resultados. Solo queda esperar el rendimiento que tengan cuando jueguen de locales en el Monumental. (JLV)
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