Dentro de este vehículo fue incinerado un presunto ladrón de cilindros de gas por la comunidad iracunda. Sus compinches lograron huír.
Alrededor de 80 comuneros no dejaron que les roben y quemaron el carro de los pillos.
Ángel Molina, de 45 años, falleció tras recibir varios golpes y quemaduras.
En una sala del hospital Vicente Corral Moscoso, de Cuenca, un hombre murió tras ser golpeado y quemado, luego que junto a otros tres compinches intentaran robarse cilindros de gas en varios domicilios. Al ser descubiertos, la muchedumbre enardecida le prendió fuego a un vehículo con él dentro.
El sonido de una alarma encendida por un morador hizo levantar de sus camas a los morlacos del barrio Unión Alta, sector de Misicata. El hombre alertaba sobre la presencia de los “amigos de lo ajeno” en el sector.
Eran las dos de la madrugada de ayer cuando los antisociales fueron descubiertos por el populacho, justo cuando los pillos cargaban las bombonas de gas en una camioneta Ford, color rojo, de placa OBD- 670.
Los delincuentes, abriendo las ventanas de las viviendas, se sustrajeron 30 cilindros, pero fueron descubiertos por el propietario de uno de los domicilios. Enseguida acudieron unos ochenta lugareños para proceder con la captura de los sujetos.
Uno de los perjudicados, quien prefirió no revelar su nombre, indicó que los tres tipos al percatarse que fueron descubiertos, corrieron por el bosque dejando incluso algunas de las bombonas de gas tiradas en el piso.
Capturado y quemado
El cuarto malhechor intentó huir a gran velocidad en la camioneta Ford, de balde de madera, con una decena de cilindros, pero no contó con la organización de la comunidad que inició la persecución en automotores, dándole alcance por el sector de la Virgen de Bronce, a 10 minutos de donde se produjo el robo.
Desde ahí fue llevado el presunto delincuente en la misma camioneta hasta la Unión Alta, donde la comunidad, entre preguntas como “¿dónde están los compañeros del delito, y las cosas robadas”, prendieron fuego al vehículo con el conductor dentro.
Cuando las llamas tomaron cuerpo llegó la Policía que puso a buen recaudo al supuesto ladrón, evitando que muera incinerado en ese momento. Sin embargo, el sujeto presentaba golpes y quemaduras en gran parte de su cuerpo, siendo trasladado al hospital Vicente Corral Moscoso, donde quedó asilado y ayer por la mañana murió.
Mientras los agentes investigaban los hechos, los nativos amenazaban con seguir con estas acciones para evitar que delincuentes hagan de las suyas en el barrio.
Aproximadamente a las 12:00 se conoció que el fallecido era Ángel Molina, de 45 años, quien fue trasladado a la morgue para las diligencias de rigor.
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