Tragedia. Los ríos Taxai, Ánimas, Camatán y San Luis, en la provincia de Cañar, aislaron a siete comunidades y 162 familias. Con picos, palas y machetes cortaron árboles y armaron un puente.
Las lluvias que el fin de semana hubo en la zona austral mejoraron sustancialmente el embalse de la represa Daniel Palacios Izquierdo, de la Central Hidroeléctrica El Molino. Aquello provocó que la represa de Mazar comience a llenarse, mientras en otras zonas del Austro y del Litoral las precipitaciones provocan derrumbes e inundaciones.
En Puerto Inca, Guayas, las aguas bajaron pero los problemas se mantienen. En Piñas, las cuatro horas de intensas lluvias provocaron deslaves y cobraron la vida de una persona. En la parroquia San Antonio de Pumancay, en Cañar, debido a la creciente de los ríos Tixai, Ánimas, Camatán y San Luis, siete comunidades y 162 familias se encuentran aisladas.
Tras las lluvias moderadas que se registran de manera constante en la cuenca del Paute, el caudal de alimentación a la represa Mazar supera los 210 metros cúbicos por segundo.
Con eso se permite el paso de agua a la represa Daniel Palacios Izquierdo, de la Central El Molino. El nivel de espejo del embalse se sitúa en los 1.988,59 metros cúbicos sobre el nivel del mar, cercano al máximo nivel, 1.991. Debido a esa recuperación, el Gobierno anunció que no importará energía de Perú y Colombia.
En Cañar, el caudal de los afluentes aumentó por el torrencial aguacero que cayó desde la tarde del viernes hasta la madrugada del domingo.
La lluvia sorprendió a las 80 familias que habitan en la comunidad Cargua. La noche del sábado, todos se habían reunido para festejar una graduación, pero mientras se realizaba el baile la creciente de los ríos Tixai y Juan de Puro arrastró dos puentes de hormigón y las dejó aisladas.
En el mismo sitio la más afectada es Rosa Iñamagua, de 65 años, ella se encontraba cuidando a los animales en su propiedad cuando el puente de madera que la lleva a la población fue destruido por el río.
En San Antonio y sus comunidades cercanas continúan las precipitaciones y los deslaves de los cerros, mientras los ríos crecen constantemente y vuelven a bajar, pero -según Luis Rodas, yerno de Rosa Iñamagua- el rescate en helicóptero se truncó por la neblina.
Rodas intentó llegar a caballo hasta Cargua pero no pudo, a menos de 20 minutos de su casa, en San Antonio, se encuentra un derrumbe de 200 metros de longitud, el primero de seis hasta el recinto Paucarrume, a media hora de distancia de Cargua.
En San Antonio de Pumancay, el secretario de la Tenencia Política, Gavino Sarmiento, está preocupado. A su oficina llegan los pedidos de ayuda pero no recibe pronunciamiento de las autoridades.
En la Unidad de Policía Comunitaria de Javín, el sargento Luis Lligui confirma que la ayuda todavía no llega. Él solicitó a los empleados del Ministerio de Obras Públicas que envíen maquinaria hacia la zona, pero le respondieron que esa no es su competencia, pues solo trabajan en el mantenimiento de la vía hacia Cañar.
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